Formación bonificada para empresas
Organiza la formación de tu empresa y aprovecha tu crédito disponible para formar a tus trabajadores. Tus cursos podrán resultar total o parcialmente bonificados, con un sistema pensado para facilitar la mejora de competencias profesionales.
Una forma de formar a tu equipo aprovechando el crédito disponible
Todas las empresas que cotizan por formación profesional disponen de una cuantía anual para invertir en formación de sus trabajadores. Ese importe se conoce como crédito de formación y permite organizar acciones formativas que pueden resultar total o parcialmente bonificadas.
Conoce el crédito de tu empresa y cómo se aplica
El crédito de formación depende de la cotización por formación profesional y del tamaño medio de la plantilla. Además, en algunos casos la empresa debe asumir una pequeña aportación privada para completar la bonificación.
Una cuantía disponible para invertir en formación
El crédito procede del importe cotizado por la empresa en concepto de formación profesional durante el año anterior. A partir de esa base se aplica el porcentaje correspondiente según la plantilla media de la empresa.
- El crédito se utiliza exclusivamente para acciones formativas dirigidas a trabajadores de la empresa.
- Su cuantía puede variar según la cotización y la plantilla media anual.
- A medida que la empresa bonifica formación, el crédito disponible se va reduciendo.
En algunos casos la empresa debe asumir una pequeña parte
El sistema establece que las empresas de más de 5 trabajadores deben realizar una aportación privada. Esta aportación puede afrontarse de forma económica o destinando parte de la formación a jornada laboral.
- La cofinanciación puede hacerse no bonificando la totalidad del curso.
- También puede cumplirse realizando al menos parte de la formación dentro de la jornada laboral.
- Cada acción formativa puede resultar bonificable total o parcialmente según el coste del curso y las condiciones de la empresa.
Un proceso claro para organizar y bonificar la formación
Desde la planificación inicial hasta la aplicación de la bonificación, hay una serie de pasos que conviene tener claros. La idea es que la empresa pueda organizar la formación con más seguridad y menos fricción.
Se revisa el crédito disponible
Antes de empezar, conviene calcular el crédito de formación de la empresa para saber qué margen existe y cómo puede aprovecharse mejor.
Se planifica la formación
Con el crédito claro, se define qué curso se va a realizar, qué trabajadores participarán y cómo encaja con la actividad real de la empresa.
Se prepara la documentación
Para cada acción formativa es necesario completar determinados trámites y documentos, de forma que todo quede correctamente ordenado desde el inicio.
Se realiza el curso
La formación se imparte en la modalidad correspondiente, ya sea presencial, teleformación o mixta, según el tipo de curso y las necesidades de la empresa.
Se comunica el cierre
Una vez finalizada la formación y cumplidos los pasos administrativos, se comunica el cierre del curso para continuar con el proceso de bonificación.
Se aplica la bonificación
Tras ese cierre, la empresa puede bonificar el coste de la formación a través de sus boletines de cotización a la Seguridad Social.
Descubre si este modelo encaja con tu empresa y tus trabajadores
No todas las situaciones entran dentro del mismo marco. Aquí tienes una guía clara para entender qué perfiles pueden acceder a la formación bonificada y cuáles quedan fuera.
Sí pueden acceder
Pueden participar en este modelo de formación los trabajadores que coticen por la contingencia de formación profesional dentro de empresa.
- Trabajadores de empresas privadas que cotizan por formación profesional.
- Trabajadores de entidades públicas empresariales que entren dentro de este marco.
- Perfiles que formen parte de una empresa que quiera organizar formación vinculada a su actividad.
No pueden acceder
Este sistema no se aplica a todos los perfiles. Hay situaciones que quedan expresamente fuera del modelo de formación bonificada.
- Autónomos.
- Funcionarios.
- Trabajadores de organismos públicos no empresariales.
La formación debe tener sentido para la actividad de la empresa
Además de que el trabajador pueda acceder al modelo, también es importante que la acción formativa encaje con la actividad de la empresa y con la realidad del puesto. Esto ayuda a que el proceso tenga coherencia y pueda gestionarse correctamente.
Qué debe cumplirse para poder aplicar la bonificación
Además de contar con crédito disponible, la empresa debe reunir una serie de condiciones para que la formación pueda bonificarse correctamente dentro del sistema.
Los puntos clave que conviene revisar antes de empezar
Una buena planificación evita problemas posteriores y ayuda a que el proceso sea más claro desde el inicio. Estos son los aspectos más importantes a tener en cuenta.
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Estar al corriente con Seguridad Social y obligaciones tributarias La empresa debe encontrarse al día en estos aspectos para poder bonificarse el coste de la formación.
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Que el curso tenga relación con la actividad de la empresa La acción formativa debe guardar coherencia con la actividad empresarial y con el entorno profesional en el que se aplica.
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Cumplir los trámites administrativos del curso Desde el inicio hasta el cierre de la formación, deben completarse correctamente los pasos y la documentación necesaria.
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Tener en cuenta que el crédito se va consumiendo A medida que la empresa desarrolla formación y la bonifica, la cuantía disponible se reduce.
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Valorar si la bonificación será total o parcial Cada acción formativa puede resultar total o parcialmente bonificable según el coste del curso y las condiciones concretas de la empresa.
Podemos ayudarte a organizar la formación de tu empresa
La empresa puede gestionar directamente su crédito y realizar los trámites necesarios, pero también puede delegar esa parte organizativa para que el proceso resulte más sencillo, más claro y más cómodo desde el principio.
Una forma más simple de poner en marcha la formación
Cuando la empresa decide organizar formación para sus trabajadores, no solo hay que pensar en el curso. También hay una parte administrativa, documental y de seguimiento que conviene ordenar bien. Ahí es donde poder apoyarse en una entidad organizadora puede marcar la diferencia.
Una forma más clara de organizar la formación de tu empresa
La formación bonificada permite aprovechar el crédito disponible para seguir desarrollando a tu equipo. Con una buena revisión previa, la documentación correcta y una organización clara, el proceso resulta mucho más sencillo.
Lo importante es empezar con una base ordenada
Cada empresa tiene su realidad, su tipo de actividad y sus necesidades de formación. Por eso, lo más útil suele ser revisar primero el caso concreto, comprobar qué documentación se necesita y ver cómo encaja el proceso en el día a día de la empresa.
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